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Pasar de la cuna a la cama

A todos los padres se le plantea la duda de cúando pasar a sus bebés de la cuna a la cama. Y aunque muchos podáis pensar que es tarea fácil, a veces se convierte en un auténtico reto. A continuación te contamos cuál es la forma más eficaz para afrontar este momento en la vida del pequeño.

¿Qué edad se considera la más apropiada?

El momento perfecto en el que iniciar el cambio de la cuna a la cama llega sobre los 2 años. Obviamente, cada padre/madre actuará dependiendo de su experiencia o de las facilidades que vean por parte del bebé. Sin embargo, a la edad de 2 años éste ya ha crecido lo suficiente como para no estar tan cómodo en la cuna, y sobretodo para enfrentarse a momentos peligrosos en los que pueda intentar salirse de ella.

Lo ideal, además, es hacer coincidir este momento con una época tranquila o relajada en la que no se produzcan cambios. Por ejemplo, la llegada de un nuevo hermanito puede confundir al bebé y acrecentar sus celos por creer que le están desplazando del sitio en el que siempre ha dormido, precisamente por la llegada del nuevo miembro a la familia.

Consejos para pasar de la cuna a la cama

Si el bebé tiene hermanos, lo normal es que cuando llega este momento, no les cueste demasiado porque tienden a imitar a los mayores y se sienten estimulados a la hora de adaptarse a ese cambio sin importarles demasiado. Pero por el contrario, otros bebés se muestran inquietos y reticentes a abandonar su cunita, que es el lugar en el que ha dormido siempre, y en el que se sienten seguros.

Para ayudarles a superar esta nueva etapa, podremos poner en práctica los siguientes puntos:

  1. Es importante que antes de sacarle de la cuna, se acostumbre a dormir en la que será su habitación. Por ello, podremos trasladar la cuna a otra habitación (si es que todavía la teníais en la vuestra) para que se habitúe a dormir solo y posteriormente poder pasarlo a la cama sin ningún inconveniente.
  2. Si está acostumbrado a dormir con algún muñeco, deja que continúe durmiendo con él para que el cambio no sea tan brusco y sienta mayor seguridad.
  3. En un principio, y hasta que no se haya acostumbrado a su cama, no debéis dejar que duerma esporádicamente en sitios como el sofá o vuestra cama. De lo contrario, podría desorientarse y querer volver al lugar en el que se quedó dormido.
  4. Conviene ir despacio y comenzar con el cambio poco a poco, intentando que duerma las siestas en su nueva cama hasta que la sienta como un lugar en el que también puede estar seguro y pasar una noche entera.
  5. Explícale el motivo por el que debe dormir en su cama. Puede parecer que no nos van a entender, pero la psicología de los niños es sorprendente y a veces son capaces de comprender explicaciones sencillas. Un argumento como que se ha hecho mayor y ya debe dormir en una cama grande como sus papás, puede bastarle para llevar a cabo el cambio de forma natural.
  6. Una actividad que puede ser importante para él es la de compartir el momento de elegir la cama o las sábanas. Si él se involucra y se siente a gusto con ellas por los dibujos o los colores, todo el proceso será más rápido y sencillo ya que notaréis que duerme más tranquilamente.
  7. Y sobretodo, una de las cosas más importantes es la paciencia de los padres ante una situación tan nueva para el bebé.

¿Cómo elegir la cama?

Ésta es una parte fundamental dentro de todo el proceso del cambio de la cuna a la cama. Su elección es muy importante, ya que tanto la cama como el colchón deben adaptarse perfectamente a la talla del niño. Además, también es conveniente que, al menos al principio, la cama disponga de barandilla en el lado o los lados que no estén pegados a la pared para evitar que el pequeño pueda caerse, ya que tenderá a ponerse de pie tal y como hacía en la cuna, con el consiguiente peligro de que caiga al suelo al no tener ninguna seguridad.

Tal y como decimos, hay que pensar sobretodo en la talla del niño, y evitar que la cama sea demasiado alta como para que le cueste auparse a la misma. Además, podremos facilitarle más la tarea si elegimos un colchón firme para que se apoye mejor y pueda subir y bajar cómodamente.

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